Cheikh Anta Diop y una reconceptualización emancipatoria de África.

Guillermo A. Navarro Alvarado

Sociólogo e historiador, Universidad de Costa Rica

Como amplios estudios han señalado en el campo de los estudios africanos y de los debates en torno al establecimiento de disciplinas como la filosofía, las ciencias naturales y en general, las humanidades en África, la propia idea de “África” como concepto que designa espacios, historias y poblaciones, ha sido producido en los términos coloniales y en la conceptualización impuesta por los intereses coloniales y esclavistas desde el mundo europeo.

A pesar de ello, uno de los grandes movimientos políticos de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX en África, se fundamentó en la necesidad de apropiarse de esa concepción abstracta y colonial, dándole un contenido emancipador y arraigado en la diversidad africana. En este campo, autores desde Tiyo Soga (1829-1871), pasando por J. E. Casely Hayford (1866-1930) hasta el propio Cheick Anta Diop (1923-1986) se han planteado como proyecto político y epistémico dar un contenido a África, como un espacio complejo, diverso, civilizacional y emancipado.

Anta Diop dedicó gran parte de su vida intelectual a esto, promovió una transformación epistemológica inter y transdiciplinaria –aun cuando estos conceptos no existían– en los enfoques del estudio social, histórico y antropológico de África, argumentando la identificación de una unidad africana subsahariana que incorpora dialécticamente la diversidad, esto sucede porque para Anta Diop, el estudio de África no se puede encarar en una perspectiva comparada y jerarquizada con Europa, sino como un modelo civilizacional e histórico particular, en sus propios términos.

Hoy, que conceptos como decolonialidad son tan populares, volver a Cheick Anta Diop, es volver a la materialización del proyecto científico social de la descolonización, que, en la demostración de la historia negro-africana de la civilización, emerge un proyecto de Unidad Africana, como horizonte para la realización y potencialización de una Unidad Política Africana, que se oponga a las fuerzas coloniales y violentas que emerjan en el futuro.

En esta perspectiva, además de su obra completa, vale decir poco traducida al español, dos libros destacan en este proyecto, La Unité Culturelle de l’ Afrique (1959) y Les Fondaments économiques et culturales d’un État Fédéral d’Afrique Noire (1960). Estos fundamentan un proyecto político de arraigo cultural, la de la formación de un Estado Federal Africano, capaz de anteponerse al colonialismo y a la violencia del mundo colonial, que se antepone al desarraigo impuesto, volviendo al reconocimiento de la historia propia, no en los términos comparados eurocéntricos, sino en la imposición de los términos culturales africanos, en su restitución y legitimación.

Hoy, en donde la palabra genocidio se relativiza en televisión, en donde la presencia geopolítica de potencias decide las vidas de miles de personas en el mundo, leer a Cheick Anta Diop es un acto de resistencia y de aprendizaje.